Mostrando las entradas con la etiqueta Residuos Orgánicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Residuos Orgánicos. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de octubre de 2013

El cultivo de lombrices



El cultivo de lombrices

Una solución ecológica sencilla y eficiente para producir abono con nuestra basura orgánica doméstica


Biol. Eduardo Aranda Delgado


“El proceso de lombricompostaje es un efectivo, eficiente y económico método de conversión de los residuos orgánicos. Su utilización puede contribuir considerablemente al aprovechamiento y reciclaje productivo de los desechos orgánicos por medio de la participación individual y comunitaria, para una sabia conservación del medio ambiente, en armonía con la naturaleza.”


Introducción
De manera creciente y alarmante, el tema de la disposición y manejo de la basura se ha venido haciendo más notorio y problemático. Aunque se están haciendo importantes esfuerzos a nivel mundial por frenar las consecuencias que esto representa para la ecología y el medio ambiente presente y futuro, no se ha logrado contrarrestar la tendencia de acumulación, consumo y desperdicio.
México, de manera similar a la gran mayoría de los países en desarrollo, elimina y desperdicia una gran cantidad de residuos orgánicos, tanto en la actividad agroindustrial, pecuaria como urbana; aprox. 60 % de la basura urbana de las ciudades es de origen vegetal. En términos generales, esta materia orgánica es desperdiciada y botada en terrenos y barrancos o incluso arrojada en ríos y arroyos sin que exista un aprovechamiento racional o un reciclaje sistemático de los mismos.
Los desperdicios orgánicos son los que la gran mayoría de veces, generan el mayor rechazo, debido a que no pueden almacenarse por largo tiempo ni acumularse sin que se inicie en ellos un proceso de descomposición. Ello modifica la apariencia y composición de estos materiales, hasta finalmente convertirlos en substancias mineralizadas que pueden ser absorbidas y aprovechadas por las plantas como el resto de los nutrimentos del suelo.
En cualquier lugar en donde una planta o un animal muera, sus restos son atacados por microoorganismos del suelo y otros pequeños seres vivos y son convertidos en substancias parecidas al suelo, que forman un medio de crecimiento favorable para las plantas. Este proceso, repetido universal y continuamente en cualquier parte donde las plantas crecen, es parte del ciclo natural que sostiene y soporta la vida en el planeta. Aunque resulta muy difícil comprenderlo en toda su magnitud, complejidad y significado, este proceso, al igual que el agua y el aire, es esencial para el sostenimiento y conservación de la vida en el planeta.
Debido a la carencia de propuestas de participación individual, familiar y comunitaria, aún las personas más entusiastas y con mayor conciencia de la conservación ecológica y del medio ambiente, que incluso desean iniciar su participación activa con el reciclado de otros materiales inorgánicos, les resultaba difícil enfrentar o aceptar una degradación orgánica descontrolada, olorosa o que atrajera moscas y ratones. Por esta razón consideraban como algo inevitable tener que deshacerse de los desperdicios orgánicos y desentenderse de su destino o aprovechamiento posterior.
Sin embargo, aunque vivamos en una ciudad, podemos desarrollar una actitud positiva y participativa hacia el problema de la basura en general y de los residuos orgánicos en particular. Podemos favorecer y acelerar el proceso de transformación de la materia orgánica de manera controlada y manejable, realizando de manera sencilla procesos y diseños accesibles, generadores del mejor de los abonos fertilizadores del suelo y las plantas: El humus de lombrices o Lombricomposta.

El lombricompostaje
El presente escrito pretende y propone impulsar el método de Lombricompostaje para el reciclamiento de los nutrientes contenidos en los desechos orgánicos en general, e impulsar también la participación individual, familiar y comunitaria, para devolver la materia orgánica a su destino natural -el suelo-, permitiendo además que la naturaleza en su conjunto se conserve limpia, sana y fertil.
El lombricompostaje o crianza de lombrices en los residuos orgánicos urbanos, agroindustriales y pecuarios, resulta actualmente una Ecotecnología sencilla, viable y productiva para el aprovechamiento de los residuos orgánicos y la producción intensiva de abono orgánico. Ofrece de manera sencilla procesos y diseños accesibles, que pueden ser realizados por todos, tanto en las ciudades como en el campo, contribuyendo a la solución del problema de la basura y la contaminación.

¿Cómo hacer una lombricomposta?
Existe una gama muy extensa de diseños que han sido creados para cultivar a las lombrices. Cada uno de ellos responde a diferentes situaciones y preferencias de los materiales a utilizar: pueden usarse desde cubetas, cestos, así como tinas plásticas o de madera, cajones y casi cualquier recipiente más bien extenso que profundo, que permita su fácil manejo, drenaje y condiciones apropiadas.
Cuando existe espacio disponible en el jardín de la casa ó departamento y cuando el volumen del residuo orgánico es generado por una familia, resulta más conveniente y provechoso construir un deposito permanente y adecuado con materiales convencionales de construcción como ladrillo o block, sin reboco interior y aprovechando esquinas del terreno con muros ya existentes. El interior del depósito deberá estar en contacto con el suelo, grava o en su defecto, construirse una salida al drenaje para permitir la salida de agua. Un ejemplo de este tipo permite procesar sin dificultad el residuos de cocina de una familia de 6 a 8 miembros, utilizándose diaria y continuamente.

La ubicación
La mejor ubicación para cultivar las lombrices, deberá ser siempre un sitio ventilado, fresco, de preferencia sombreado y cercano a nuestra cocina. Las esquinas de los jardines o patios traseros de nuestras casas, bajo arboles, terrazas, portales y balcones en los departamentos pueden ser adecuados, siempre y cuando puedan mantenerse con sombra y al abrigo de vientos fuertes, lluvias intensas o cambios marcados de temperatura.

¿Cómo cosechar el abono producido?
El abono producido en nuestra lombricomposta, que también es conocido como Humus de lombrices o “Casting”, no es otra cosa que una infinita cantidad de pequeñas excretas o turrículos, producto de la digestión de las lombrices; de color café obscuro casi negro, con olor a tierra fresca, muy similar a la apariencia de los montículos de tierra que forman las hormigas. !El mejor Abono! Para poder llenar un recipiente con abono orgánico ya transformado y listo para cosecharse, se requiere en término medio, depositar allí un volumen ! cinco veces mayor! de basura orgánica fresca, lo que significa que nuestra basura orgánica no solo se aprovecha íntegramente, sino también se concentra y se disminuye en volumen, lo que resulta de gran conveniencia y utilidad. En términos generales, nuestra basura se reduce durante su transformación, a solo el 20- 25% de su volumen aparente inicial y nos proporciona un abono orgánico transformado que, en esa misma medida, concentra los nutrientes y minerales que se encontraban contenidos en el residuo orgánico que le dio origen. Para cosechar el abono, debemos reducir ligeramente la cantidad de residuos que coloquemos o situarlos de manera que podamos atraer la mayor cantidad de lombrices hacia el alimento fresco en un área de la litera; Así nos permitirá concentrarlas, para separar el resto de material ya transformado en abono, que se encuentra en las capas más internas del depósito. El abono extraído puede ser tamizado, secado a la sombra y mezclado con tierra común, a razón de 30:70 abono: tierra, quedando listo para ser usado.

¿Qué lombrices deben utilizarse?
Siempre debe recalcarse que no cualquier lombriz puede ser utilizada para transformar nuestros residuos orgánicos, pues solo un grupo reducido de especies de lombrices es capaz de vivir y desarrollarse en sitios con alta o exclusiva concentración de materia orgánica. Usar una lombriz no apropiada dará siempre como resultado la muerte o escape de las lombrices. Existen muchísimas especies de lombrices en la naturaleza; todas ellas son útiles y beneficiosas para los suelos y las plantas, sin embargo, las más eficientes y apropiadas para la degradación de residuos orgánicos han demostrado ser Eisenia andrei (Lombriz Roja de California) Eisenia fetida (Lombriz tigre), Perionyx excavatus (Lombriz Oriental de las compostas) y Eudrilus eugeniae (Lombriz Africana).

jueves, 17 de octubre de 2013

PRÁCTICAS FUNDAMENTALES DE LA HUERTA ORGÁNICA. EL ABONO COMPUESTO

Un suelo fértil es rico en nutrientes.
Con el uso permanente del suelo los nutrientes se gastan.
Para mantener y mejorar la fertilidad del suelo y obtener cosechas sanas y abundantes durante todo el año, tenemos que “alimentar” nuestra tierra.

Una forma de mantener la fertilidad de la tierra es incorporándole abonos. Estos, sumados a una adecuada rotación y asociación de plantas, nos aseguran una producción continua, es decir, la posibilidad de sembrar todo el año.



¿Qué es el abono compuesto?

El abono compuesto es la transformación de los restos orgánicos en tierra negra y esponjosa que será el alimento para las plantas.
Los principales responsables de este proceso son diminutos seres vivos que viven en el suelo llamados microorganismos. Estos microorganismos necesitan determinadas condiciones para realizar el proceso de descomposición:
ALIMENTO: serán todos los restos orgánicos permitidos (ver la lista)
HUMEDAD ADECUADA: los microorganismos requieren de humedad para vivir.
AIRE: los microorganismos que nosotros necesitamos requieren de aire para vivir.
TEMPERATURA: la temperatura ideal para realizar su trabajo es de 25° C.



¿Qué sirve y qué no sirve para preparar el abono compuesto?


Preparación del abono compuesto

Tenemos que realizar la abonera en un lugar protegido. Un lugar ideal es bajo la sombra de un árbol de hojas caedizas. Así garantizamos sombra en el verano y sol en el invierno.
Son varios los métodos para preparar el abono compuesto. Elegiremos el más adecuado para nuestra zona.

ABONERA DE PILA:
Apilamos los distintos materiales en capas, intercalando restos de vegetales verdes, restos de cocina, paja, estiércol, tierra negra y así sucesivamente.
Hay que regar la pila para asegurar una buena cantidad de humedad y protegerla con algún material (plástico o chapa), para evitar que las lluvias la inunden y perjudiquen el proceso de descomposición.
Algunas variantes para hacer el abono compuesto:

EN POZO
Éste sistema es apto para zonas secas ya que permite conservar mejor la humedad. Consiste en acumular los desechos en pozos o zanjas.
No recomendamos este método para zonas húmedas ya que el exceso de humedad “pudre” el preparado.

EN TACHO
Necesitamos un tacho de 200 lts., con agujeros en toda la superficie. Este sistema será recomendable, sólo si garantizamos una adecuada aireación del material orgánico. Para mayor comodidad, podemos asentarlo sobre ladrillos, dejando un espacio por donde extraeremos el compuesto más adelante. Vamos tirando en él, todos los días, los restos de cocina (yerba, cáscaras), hojas, pastos, yuyos con raíces, etc. Cada tanto, agregamos una capa de tierra y removemos con la horquilla para airearlo. Tapamos el tacho para que no junte agua de lluvia.

DE CORRALITO
Necesitamos construir una superficie de corralito, donde depositaremos pastos secos y verdes, restos de poda (menos ramas gruesas), estiércol, etc.
Como en el anterior, conviene cubrirlo con una chapa o plástico para evitar que las lluvias lo encharquen. Al cabo de un par de meses, se saca el contenedor de alambre y se deja la pila de materia orgánica. A unos 3 metros se vuelve a armar el corralito para comenzar una nueva abonera.


¿Cuándo está listo para usar?
En verano, el abono estará listo para ser usado al cabo de tres meses. En invierno, en cambio, demorará unos meses más (cinco o seis). Podemos ir revisándolo. El abono orgánico estará “maduro” cuando ya no nos sea posible distinguir los residuos que le habíamos incorporado, es decir, cuando esté lo suficientemente desintegrado y tenga un aspecto de tierra negra y esponjosa.
Si lo olemos, tendrá buen olor, a tierra fértil.


Algunos problemas en la abonera y cómo resolverlos



Separación del abono
Se separa el abono con una horquilla o con una zaranda de 1 cm. De malla. Obtendremos así 3 tipos de materiales:
-Uno más grueso,formado por el material aún no descompuesto. Con éste iniciaremos una nueva abonera.
-Otro mediano, que no atraviesa la zaranda. Lo usaremos como capa protectora del suelo y entre las plantas. A ese le llamaremos “mantillo” o “abono de superficie” que, además de funcionar coo abono, evitará que crezcan yuyos y que la tierra se reseque.
-Al material más fino y grumoso lo podemos usar como capa superficial de los almácigos y en los tablones (ya sea colocándolo en los surcos de la siembra directa, o en los hoyos al hacer los transplantes).

Lombricompuesto (abono de lombriz)
El lombricompuesto es un abono natural muy rico en nutrientes y lo obtenemos con la ayuda de la lombriz roja californiana. Esta lombriz se alimenta de restos orgánicos bien húmedos y en descomposición. El producto de su digestión es lo que llamamos lombricompuesto y podemos utilizarlo para enriquecer los canteros y almácigos de nuestra huerta.
Las lombrices se alimentan de restos de verduras, guano (de conejo, aves, ovejas, vaca, caballo, chancho, etc), restos de comida, pasto y cartón.

¿Qué diferencia hay con la abonera de la huerta?
Es un producto más rico en nutrentes y con la ayuda de las lombrices, se descompone más rápidamente que el de la abonera. Mejora el suelo y la salud de nuestras plantas.

¿Cómo lo preparamos?
Elegiremos un lugar alto, con buen drenaje y bajo una media sombra. Disponemos los restos orgánicos formando una pila que no exceda los 40 cm de altura. El ancho ideal será de un brazo (60 a 80 cm).
Mezclamos y humedecemos bien. Se elevará la temperatura como parte del proceso. Una vez que la pila se enfrió, colocamos un núcleo de lombrices rojas, luego tapamos con pasto seco.
El lombricompuesto estará listo en un período de 3 a 9 meses, dependiendo de la cantidad de lombrices que incorporemos en la pila.
Para cosechar nuestro abono, dejamos de alimentar a las lombrices, regamos la pila y armamos otra con alimento y humedad adecuada lo más cerca posible. Al cabo de unos días, las lombrices se habrán mudado a su nuevo hogar y podremos cosechar.




Fuente: La Huerta Orgánica. Cartilla Pro-Huerta. INTA
Coordinado por Roberto Cittadini
3ra Edición. Buenos Aires: Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria


martes, 15 de octubre de 2013

Las nuevas familias verdes

Reciclan, separan basura, tienen huerta, comen orgánico, consumen poco y adoptan conductas sustentables

Reciclar; compostar; separar la basura; reutilizar; llevar la bolsa de tela para hacer las compras; consumir más frutas y verduras, y menos productos enlatados; tener una huerta orgánica; ser vegano, vegetariano o comer orgánico, o movilizarse en bici son prácticas cada vez más adoptadas por los argentinos. En esta mezcla de toma de conciencia con moda, los ciudadanos están queriendo asumir un rostro más ecológico a la vez que buscan transformarse en consumidores más responsables.
Y si bien los especialistas señalan que los cambios necesarios para salvar el planeta deben ser mucho más radicales y profundos que la suma de las voluntades individuales, también es cierto que esta sensibilización que va nutriendo el tejido social está viendo nacer una nueva generación de familias verdes. No son fanáticos ecológicos ni extremistas de la austeridad, sino personas que creen que cambiando pequeños hábitos en su vida cotidiana pueden estar en armonía con la naturaleza, hacer su aporte al cuidado del medio ambiente, ser más felices y sentirse más sanos. Y además buscan educar a sus hijos en esta misma filosofía.
Hay diferentes maneras de empezar a tener una vida más sustentable, y en muchos casos el cambio empieza por la alimentación para después trasladarse a otros hábitos que incluyen una existencia más austera, generar la menor cantidad de residuos, reutilizar. Según el Greendex 2012 -informe anual sobre el impacto del comportamiento del consumidor en el medio ambiente realizado por la National Geographic Society junto a Globescan-, el 62% de los argentinos se describe a sí mismo como verde: esto quiere decir que se ven como personas que evitan productos nocivos para el medio ambiente, minimizan el nivel de basura que generan, tratan de ahorrar energía y eligen productos ambientalmente amigables cada vez que pueden. Quizá los números reflejen un ciudadano con más intenciones de deseo que con conductas reales, pero lo cierto es que en este índice, que analiza las conductas de los consumidores en 17 países, la Argentina quedó en un nada despreciable puesto número 7. Quienes encabezaron la lista este año fueron la India, China, Brasil y Hungría. Detrás de la Argentina quedaron países como Rusia, Alemania, España, Australia y Estados Unidos. Desde ya que hay mucho por hacer y mejorar, pero la buena noticia es que se está avanzando.
"En estos últimos años ha habido un crecimiento y posicionamiento de los productos orgánicos. Mercados como el de Sabe la Tierra en San Fernando, el de Bonpland o el Galpón, o ferias como la de Buenos Aires Market, demuestran que hay un público interesado en otra forma de consumo. Sin embargo, muchas veces se suele confundir al consumo responsable con consumo de productos orgánicos o naturales, o eco. Por supuesto que es bueno que la gente empiece a tomar conciencia de lo que consume, pero no podemos creer que un cambio de paradigma va a venir solamente por cambiar lo que consumimos, sino cuando bajemos nuestros niveles de compra. No sólo por el bien del planeta, sino para que otros puedan consumir", dice Estanislao Sarandón, coordinador de ConSuma Dignidad de Amartya.
Desde Amartya definen el consumo responsable como la elección de productos y servicios no sólo según su precio y calidad, sino también por su impacto en el medio ambiente y la sociedad, y por la conducta de las empresas que los elaboran. "El reciclado es algo que está cobrando fuerza en la ciudad de Buenos Aires y en otras ciudades de la Argentina. En algunos casos, por interés de la gente, por el impulso que le dan las cooperativas de cartoneros, porque hay políticas públicas que lo fomentan o por una necesidad de resolver qué hacer con pilas y pilas de basura que se están quedando sin destino. Reciclar es bueno, pero es sólo la punta del iceberg. Ayuda a que materia prima vuelva a entrar en el círculo de producción, genera empleos verdes y reduce la cantidad de basura que se entierra, pero al mismo tiempo oculta una de las contracaras del consumo. Vivimos en un modelo de producción y consumo, donde el compre y tire prima, y se reproduce cada vez con más fuerza. Donde los productos tienen toneladas de packaging que no cumplen funcionalidad alguna y que sólo hacen crecer en volumen las bolsas de basura. La basura es un indicador directo de nuestros niveles de consumo", sentencia Sarandón.
Siguiendo esta lógica de que del dicho al hecho hay un largo trecho, cifras de un estudio que Mindshare Argentina realizó en 2008 sobre las principales características del consumidor ecológicamente comprometido, señalan que el 59% de los argentinos reconoce que la mejora de la ecología del planeta depende directamente de los hábitos cotidianos. En este sentido, un 44% manifiesta su preferencia en pagar más por productos cuya manufactura no dañe el medio ambiente. Sin embargo, no todos han adecuado sus estilos de vida y costumbres a los asuntos ambientales, ya que sólo el 22% de los consumidores responsables argentinos han sacrificado su comodidad y cambiado algunas convicciones en función de colaborar con el cuidado del medio ambiente.
Uno de los temas en los que se ha avanzando bastante, sobre todo en la ciudad de Buenos Aires, es en la movilidad. Ya es habitual ver a hombres de traje o mujeres vestidas de oficina circular por las bicisendas, a jóvenes de todas las edades o a familias los fines de semana circulando con bicis. De hecho, según la Subsecretaría de Transporte del GCBA, actualmente se hacen 150.000 viajes en bici por día en la ciudad, mientras que en 2009 eran sólo 30.000 (se pasó de un 0,4% a un 2,5% del total de viajes).
"Lo que se vio crecer esto en Buenos Aires desde 2010 hasta ahora es enorme. Hoy ves en las calles cientos de personas andando en bici. De hecho, Buenos Aires ya es una ciudad que desde afuera otras personas la asocian como una ciudad de bicis por la cantidad de actividades y movidas que hay. Y también por cómo se facilitaron las cosas por la infraestructura y las acciones del gobierno", sostiene Matías Kalwill, director de bikestorming.org y lavidaenbici.com
Para él, este fenómeno tuvo su impulso en un gran cambio de conciencia y de hábitos de la gente, pero sin embargo está convencido de que, en general, el motivo principal por el que una persona elige empezar a andar en bicicleta tiene que ver con que le hace bien a su calidad de vida y consigue que se vuelva algo práctico, eficiente. Y que se siente seguro.
"Muchas veces para las personas que quieren tomar alguna acción con respecto a sus hábitos para mejorar su huella de carbono o vivir más en armonía con el planeta, la bicicleta es una primera acción muy accesible, aunque la huella ecológica que se genere sea mínima. La bicicleta funciona así como una punta de lanza para un montón de otros cambios que necesitamos vivir en Buenos Aires y el resto del mundo", sueña Kalwill, a la vez que alerta sobre la grave situación de riesgo planetario que estamos viviendo. "Lo que estamos haciendo es algo, pero no es suficiente. Me parece muy positivo incentivar que se sigan adoptando estas prácticas, pero lo cierto es que si no se traducen en políticas públicas, la escala no tiene valor."
En esta misma línea, desde Amartya afirman que hoy por hoy es muy difícil encontrar productos que hayan sido elaborados de forma sustentable, ya sea respetando el medio ambiente o a las personas que estuvieron involucradas en su producción, lo cual dificulta al ciudadano poder ser responsable con su consumo. "Es fundamental generar un cambio de actitud en la forma de producir y de comprometerse de las empresas. Sin ellas es imposible generar un cambio. Lo mismo sucede con los gobiernos que tienen que generar políticas públicas que acompañen a las empresas que quieren hacer las cosas bien, brindándoles beneficios y sancionando a quienes las hacen mal."
"En los últimos dos años vemos que las ganas de reciclar vienen acompañadas por una preocupación creciente por el medio ambiente y por entender que todas nuestras acciones tienen un efecto en la sociedad. La gente está cada vez más consciente, porque hay más ONG, empresas y movidas del gobierno que están comunicando este mensaje. Igual todavía está faltando una buena gestión para que las personas sepan qué pueden hacer con la basura", dice Rodrigo Castro Volpe, presidente de Dondereciclo.org, a la vez que aclara que el argentino promedio no tiene un modelo de vida tan consumista y que está muy acostumbrado a arreglar las cosas y reutilizarlas.
Las principales consultas que recibe esta ONG -que tiene online un mapa interactivo con todos los sitios adonde uno puede llevar los materiales para reciclarlos- son qué hacer con las pilas, las lámparas de bajo consumo y todos los productos que los consumidores perciben como contaminantes. "La gente está siempre queriendo saber y buscando ideas nuevas sobre cómo reutilizar, en darle otra vuelta a los recursos que tiene para ver de qué manera le puede dar otro uso", enfatiza Castro Volpe, que desde hace un año separa la basura en su casa con su familia y ya lo tienen como un hábito incorporado. "Lo importante es generar la preocupación y darle la información a la población para que entienda cuál es la problemática para que pueda actuar", concluye.
Lentamente, el ciudadano está tomando conciencia de que él tiene el poder de elegir qué quiere consumir, cómo, cuándo y dónde. Que tiene la capacidad de presionar a las empresas para que sean responsables con su producción, que puede apoyar a los pequeños productores con su compra, y promover el comercio justo. Que tiene en sus manos la posibilidad de generar los cambios necesarios en la lógica de mercado y en las políticas públicas para lograr salvar el planeta.

Cómo funciona una compostera

Al menos el 50% de la basura generada por una familia urbana son residuos orgánicos y pueden ser utilizados para producir compost.
Por la parte superior se van colocando los restos orgánicos (cáscaras y restos de verduras y frutas, cáscaras de huevos, saquitos de té, yerba, pan duro, papel, restos de poda del jardín, hojas, flores y pasto, etc) que luego serán el alimento para las lombrices. El abono ya listo para usar, caerá a través de la rejilla para ser recolectado por la puerta inferior.
Podemos asentar nuestra compostera sobre ladrillos, dejando un espacio para la recolección de los líquidos en algún recipiente, ya que posee un drenaje. Los desechos orgánicos de la cocina tienen un alto contenido de agua que es eliminada cuando comienza la descomposición. Este líquido eliminado es un rico nutriente y al ser diluido es un buen abono para las plantas.
Cada tanto debemos remover para airear.
Es importante siempre cubrir los restos orgánicos con material seco (hojas secas, pasto seco, aserrín o papel de diario picado) para evitar la presencia de moscas e insectos.
Podemos agregar comida cocida siempre que no tenga restos de carne, ni huesos, ni grasas ni azúcares. 
Por el hecho de ser un producto totalmente natural, se puede aplicar a cualquier planta, ya sean de interior como exterior, de jardín, huerto, frutales, césped, etc.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...